CARTA DE NUESTRA RECTORA

Estimados alumnos, apoderados y educadores:

Frente a los acontecimientos que hemos vivido estas últimas semanas quisiera compartir con ustedes algunas reflexiones que espero nos ayuden a generar un diálogo al interior de nuestra comunidad escolar.

Estamos enfrentando un momento de gran complejidad social, donde se han levantado legítimas demandas que deberán generar cambios en las estructuras políticas y económicas para avanzar hacia la construcción social que busque el bien común.

Todo este proceso social debe llevarnos a una profunda reflexión, donde busquemos responder a la pregunta: ¿Y yo qué debo hacer?

Puesto que todos somos parte y constructores de nuestra sociedad, esta pregunta nos debe interpelar a cada uno. Los cambios en las estructuras políticas o económicas no resolverán por sí solos esta crisis; el verdadero cambio requiere que todos nos comprometamos y colaboremos, con nuestras acciones diarias, en la construcción de una nueva sociedad donde estemos dispuestos a buscar primero el bien de los demás antes que el propio, donde estemos dispuestos a servirnos unos a otros. Desde esta mirada, queremos aportar como Colegio, iluminados por el Evangelio, en la construcción de una nueva cultura social, partiendo por generar cambios en nuestro espacio educativo para formar así un país más fraterno y solidario.

Hoy nuestros pastores nos llaman al diálogo y nos dicen:

“El camino es el diálogo. Y el diálogo no se improvisa, porque no es solo echar sobre la mesa unas ideas o juicios, sino aceptar la dignidad de la persona del otro y caminar juntos buscando verdad y entendimiento. El diálogo se prepara con oración, con esfuerzo humano y discernimiento”. (Extracto carta Celestino Aós, Administrador Apostólico de Santiago).

Tomando esta orientación es que queremos continuar abriendo espacios de diálogo y reflexión en torno a la situación país y también en torno a nuestra comunidad. Para esto estamos planificando diferentes espacios de información, reflexión y trabajo junto al Centro de Alumnos. Queremos escuchar a nuestros estudiantes y tomar las inquietudes que nos han planteado para avanzar, por medio de un diálogo constructivo, en las diferentes temáticas.

Comprendemos que nuestros estudiantes quieren expresar su descontento por esta situación y participar en este proceso, lo que nos parece legítimo. Sin embargo, debemos procurar que nuestro espacio escolar sea un lugar donde se respeten los derechos de todos los estudiantes a educarse y manifestar sus opiniones, razón por la cual, si bien no suspenderemos clases, sí propiciaremos los espacios necesarios para generar la reflexión, el diálogo y el trabajo comunitario.

Sabemos también que existe una gran preocupación por la situación académica, es por esto que realizaremos todos nuestros esfuerzos por terminar el año escolar de la mejor manera posible, para no afectar las instancias de aprendizaje y evaluación de los alumnos.

Quisiera terminar invitándolos a trabajar, desde este espacio educativo, en hacer un Chile mejor, con disposición del corazón. Desde la mirada del Evangelio trabajemos por la paz y el bien común para que no tengan cabida las divisiones ni los desencuentros y sigamos cultivando un espíritu de comunión y unidad, donde todos nos sintamos escuchados y respetados.

“Que el Dios de la esperanza os colme de todo gozo y paz en la fe”. (Rm 15, 13ª)

En Cristo y San Lorenzo,

Patricia Jara S.