¡Jesucristo ha resucitado!

¡Jesucristo ha resucitado! Vivimos con mucha alegría y fe esta Semana Santa con diferentes actividades en el Colegio. A continuación el testimonio de cómo vivieron estos días Martina Aliaga, alumna del IIIº B, y Magdalena Salazar, Directora del Área Familia.

“Fue súper bonito ver cómo estaban todos alegres por la resurrección de Jesús. En la comunidad del Colegio se formó un ambiente servicial donde todos estaban ayudándose o hablando de la Semana Santa, o quizá los niños más chicos hablaban de los huevitos, pero eso tiene algo de fondo que es la resurrección de Jesús. Siento que es necesario hacer esto para que todos se den cuenta de la influencia que tiene el Señor en nuestras vidas, porque si no hubiese pasado lo que pasó —la resurrección— no tendríamos la libertad de expresarnos como cristianos. Quizá no sería tan fuerte el impacto que el Señor tiene en cada uno de nosotros. Debemos dar la vida por el prójimo como Jesús la dio por nosotros. Nosotros hacer el mismo sacrificio, no necesariamente con el acto en sí, de morir, pero sí hacer algunos sacrificios por los demás: ayudar, dejar de lado algunas opiniones, servir y estar a disposición de los otros”.

Martina Aliaga

Alumna del IIIº B

 

“Siempre siento que es un regalo tener una comunidad donde poder revivir y vivir este gran misterio de la cruz y de la resurrección. Siento que ha sido una Semana Santa muy marcada por la cruz, pero también con la esperanza y la certeza de la resurrección: creer realmente que todo el sufrimiento tiene una buena noticia al final, que es la resurrección, y es el paso de Jesús por la vida de las personas que yo quiero, que lo están pasando mal. A veces es necesaria la cruz para resucitar. El misterio de la fe es muy fuerte, con todas las contradicciones que se viven esta Semana Santa: por un lado está el Domingo de Ramos, donde salimos todos con palmas a alabar al Señor, el jueves lo estamos entregando, el viernes estamos en el vía crucis, y el sábado celebrando la Pascua. Todo lleno de contradicciones, que son las que yo vivo en mi vida personal: entre que amo a Dios y también desconfío de él. Pero todo esto teñido por una certeza total de que Dios me va a salvar siempre de las situaciones adversas. La adoración a la cruz es un misterio tan grande, porque ningún ser humano quiere sufrir, pero todos los seres humanos sufrimos, y sabemos que vamos a sufrir, pero ese sufrimiento adquiere sentido con la Pasión de Jesús. Siento que con los sufrimientos y con la cruz en la vida uno realmente puede experimentar la resurrección en carne propia”.

 

Magdalena Salazar

Directora Área Familia